Pensamos: “Bueno, las temperaturas están subiendo, pero aún queda mucho para ver los efectos que esto tiene”. Cuidado con esta falsa confianza, los efectos del calentamiento global no siguen un ritmo lento y progresivo, más bien es exponencial (recordemos la paradoja del nenúfar). Con la aridez de los ecosistemas se ha podido analizar que los efectos no aparecen de manera progresiva, sino que más bien aparecen de manera abrupta. Y lo mismo sucede con la pérdida de biodiversidad, observándose para 2030 el colapso de ecosistemas en océanos tropicales.
Un reciente estudio nos pone otro ejemplo de que los efectos del cambio climático no tardarán mucho en aparecer. En este caso hablamos del hielo del Polo Norte, o más bien de su deshielo. Los investigadores involucrados en el estudio han determinado que, antes del 2050, el Océano Ártico carecerá de hielo en verano. Esto será temporal o no en función de las medidas de protección climática que los países tomen.
Dos escenarios distintos con conclusiones similares
Para llegar a estas conclusiones los investigadores analizaron 40 modelos climáticos diferentes para determinar, de manera aproximada, la evolución que seguirá la capa de hielo situada en el Polo Norte. Estos datos se combinaron con las tasas de emisión de dióxido de carbono (CO2) futuras.
Llegaron a dos escenarios. El primero de ellos asociado a una tasa de emisiones alta y poca protección climática. Como era de esperar, en esta simulación, a los pocos años el Ártico quedaba sin hielo en verano.
Lo que les sorprendió fue el otro escenario. Esta segunda simulación asume una reducción drástica de las emisiones de CO2, sin embargo, el hielo marino del ártico en el verano también desaparecía.
La sorpresa negativa del investigador
Dirk Notz de la Universidad de Hamburgo (Alemania), coordinador del estudio, sorprendido cuenta que “Si reducimos las emisiones globales de manera rápida y sustancial, y así mantenemos el calentamiento global por debajo de los 2°C en relación con los niveles preindustriales, el hielo marino del Ártico probablemente desaparecerá ocasionalmente en verano incluso antes de 2050. Esto realmente nos sorprendió”.
La importancia de nuestras decisiones
El ecosistema que se da en el Polo Norte depende del hielo como lo hace el arrecife de coral del agua marina. Actualmente, el Ártico se encuentra cubierto de hielo durante todo el año, sirviendo de hábitat para multitud de animales como son los osos polares y las focas. Este hielo tan solo sufre pequeñas modificaciones de grosor en verano, aunque esto se está viendo magnificado año tras año. La pérdida de hielo en las últimas décadas es realmente dramática. Además, el propio hielo evita un incremento mayor de la temperatura al reflejar la luz (efecto albedo). Sin embargo, con el deshielo, el agua del océano absorbe una mayor cantidad de calor, incrementándose aún más del deshielo (retroalimentación positiva).
Este estudio nos muestra lo importante que es tomar medidas de protección climáticas y la necesidad de reducir nuestras emisiones. Nuestra tasa de emisión de CO2 determinará la frecuencia con la que el Ártico perderá su capa de hielo. Por un lado, si mantenemos el ritmo de emisiones, no habrá hielo en la mayoría de los años. Por otro lado, si conseguimos reducir esta tasa, el hielo tan solo desaparecerá ocasionalmente. Esto supondrá un gran impacto para los ecosistemas polares, pero aún así será nuestra mejor opción.






