España, durante décadas, se sumergió en la burbuja de la construcción hasta que irremediablemente salió de ella como todos sabemos y con las consecuencias socioeconómicas que ahora sufrimos. En ese periodo se construyó multitud de obra civil, buscando aumentar la conectividad del territorio. Era una apuesta estratégica de país, a mayores y mejores vías de comunicación, mayor diversificación en la economía (mayor consumo e industria). Además, nuestro país se vio favorecido por ser miembro “reciente” de la UE, pues la institución europea inyectó mucho dinero para este tipo de inversiones. Las autovías, autopistas y “AVE´s” se fueron multiplicando, tejiendo, poco a poco, una extensa y envidiada red de vías de comunicación. Sin entrar en la necesidad, demanda o rentabilidad de esa infraestructuras, lo que es cierto es que su construcción provocaron significativos impactos en el territorio.

Escribo este post para poner de manifiesto las deficiencias que yo me he encontrado en obra civil desde el punto de vista de la restauración ecológica.

Planteamientos tradicionales de restauración de autovías, autopistas y AVE versus Restauración ecológica

Cualquier autovía tiene asociado un proyecto constructivo que ha sido elaborado por la administración (y/o consultoras externas) durante años. Llegando, después de muchas modificaciones y rectificaciones, a un resultado final: licitación pública de la construcción del tramo XX-xx de la autovía Y. Posteriormente, la empresa adjudicataria ejecuta el tramo “tal y como el proyecto detalla”: cotas adecuadas, materiales propuestos o medidas ambientales exigidas por la Declaración de Impacto Ambiental. En una tercera fase, se lleva a cabo la explotación de la infraestructura.

Por mi experiencia, es en la fase de diseño es donde la restauración ecológica se juega el partido, dado que es en ella donde se establecen las reglas. Después reconducir la situación es más complicado.

Todos los proyectos constructivos contemplan la restauración “paisajística y/o ambiental” de la obra. Sus criterios de diseño, ejecución y seguimiento nada tienen que ver con los de la restauración de ecosistemas, sino más bien con los asociados a la jardinería y paisajismo. El marco de referencia ha sido tradicionalmente el de parques y bosques, y no el del entorno cercano a la autovía, lo que ha llevado, como os imaginaréis, al fracaso.

Aspectos de la obra civil de carreteras y vías del tren donde la Restauración ecológica tiene algo que decir

A continuación detallo algunos aspectos, a modo de diagnóstico, en los que se debe mejorar si se quiere que la restauración ecológica esté presente en nuestras futuras autovías.

La elección del trazado de la vía

No sólo hay que tener en cuenta la Red Natura 2000, los espacios naturales protegidos o el refugio concreto de especies emblemáticas. Sino también aquellas teselas con significancia ecológica a escala de paisaje. Es decir, existen ciertos bosquetes, matorrales o pastizales con un importante papel en la conectividad ecológica del territorio.

Uso de préstamos para obra civil

En obra es común que se necesiten tierras del entorno cercano para poder construir los terraplenes de la plataforma. Es crucial que esos espacios queden en un estado que facilite su restauración. Elementos clave son la cantidad de materia orgánica en la superficie resultante, la morfología de taludes, la profundidad del vaciado y la tipología de suelo original y roca.

Formas de los taludes (desmontes y terraplenes)

Tradicionalmente una obra se trata de una forma rectilínea, buscando el equilibrio entre la inversión y la estabilidad de la infraestructura. Sin embargo, la naturaleza no se expresa a base de rectas, sino que tiende a un desorden asociado a su propia búsqueda del equilibrio dinámico. Los taludes de carreteras son un claro ejemplo de esto. Siempre se ha pretendido que fueran planos rectos, acorde con la ingeniería tradicional, pero los resultados, y sobre todo las cuentas económicas de la fase de explotación muestran que se deben replantear estos planteamientos. Los regueros y cárcavas no sólo aumentan la cantidad de finos en los desagües de la autovía, ponen en peligro de estabilidad de estructuras o aumentan la cantidad de agua en la plataforma, sino que también hacen inútil cualquier tipo de hidrosiembra o colonización natural de vegetación de esos taludes, encontrándonos con superficies cada vez “más desiertas de vida”.

Pasos de fauna

Paso de fauna en la carretera M-501 de la Comunidad de Madrid

Paso de fauna en la carretera M-501 de la Comunidad de Madrid. Fuente: Julio Sánchez.

Una autovía o el AVE fragmenta paisajes y ecosistemas por lo que favorecer la permeabilidad de la infraestructura es fundamental para la restauración de los flujos de individuos. El diseño de los pasos de fauna (ecoductos, obras de drenaje adaptadas, pasos inferiores, etc) tienen que tener sentido espacial con respecto a su entorno inmediato, conociendo previamente cuáles son los pasos naturales de los individuos. En numerosas ocasiones este tipo de estructuras se construyen en lugares inadecuados que no van a repercutir en la conectividad del territorio.

Por otro lado, además de su localización, estas obras deben facilitar el paso: naturalización, eliminación de barreras físicas y luminosidad. En este aspecto poco a poco se va avanzando aunque todavía se observan errores clamorosos.

Revegetación de taludes

Terraplén donde se realizó una plantación de leñosas “a tres bolillo”

Talud de terraplén en el cual se realizó una plantación de leñosas “a tres bolillo”. Fuente: Julio Sánchez.

En primer lugar deben cumplir los criterios constructivos y de seguridad del tráfico, y en segundo, realizarse bajo el paraguas de la restauración ecológica. Nos encontramos ante espacios degradados, con un pseudosuelo pobre en semillas (aunque se extienda tierra vegetal bien conservada) que necesita de unas actuaciones lógicas y no de “lavado de cara”.

Normalmente, en su diseño (elección de especies, mediciones, y metodología), suelen aplicarse ideas y técnicas de la jardinería y paisajismo, estando abocadas al fracaso, tal y como los resultados los atestiguan. Hay suficientes datos que nos dicen que las revegetaciones de estos espacios no se consiguen con las tradicionales hidrosiembras o plantaciones, sino que más bien se deben poner en marcha medidas y actuaciones que favorezcan la colonización y establecimiento de especies del entorno. Serán los procesos ecológicos de dispersión y germinación lo que condicionarán la cubierta vegetal de los taludes.

Respeto de los cauces y su dinámica

Cuando se realizan viaductos, es común que se modifiquen los cauces de pequeños arroyos en demasía, favoreciendo su canalización y encajamiento, lo cual está totalmente contraindicado en la restauración ecológica de ríos.

Medidas compensatorias de impactos generados por la propia infraestructura

En numerosas ocasiones, dada la gravedad del impacto, se suele financiar medidas compensatorias en forma de actuaciones de conservación y restauración. Se deberían ejecutar con criterios de restauración ecológica, realizando un buen diagnóstico de qué medidas pueden maximizar los efectos positivos en la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Infraestructuras como corredores y reservorios de biodiversidad.

Esta idea la escuché por primera vez en una “máster class” del gran Luis Balaguer, en el Máster de Restauración de Ecosistemas de la UAH, allá por 2010. Dada la cantidad de infraestructuras y superficie asociada que tenemos, sería brillante favorecer su uso como corredores verdes y reservorios de biodiversidad, en especial en paisajes intensamente modificados como cultivos o áreas urbanas.

Seguimiento de las actuaciones

Todas las medidas y actuaciones puestas en marcha para prevenir, corregir o compensar los impactos de la obra deben llevar asociado un seguimiento años después, una vez que la infraestructura esté en fase de explotación. Esto permitiría valorar los resultados obtenidos. Es fundamental el feedback para que en el diseño de proyectos se vaya mejorando, apostando por lo que realmente funciona.

La restauración ecológica de autovías, autopistas y vías de AVE tiene que llegar a todos los agentes implicado

En definitiva los esfuerzos para prevenir, corregir, y compensar los impactos de las autovías pasan por formar a funcionarios y técnicos en restauración ecológica, permitiendo así la entrada de nuestra joven ciencia en gabinetes, estudios informativos y finalmente en memorias, pliegos y presupuestos. Hay claras deficiencias en la transferencia de información de lo que ya sabemos a nivel científico y los ámbitos profesionales del Medio Ambiente. Nuestra web intenta acercar estas distancias.

En posteriores artículos iremos poniendo sobre la mesa distintas investigaciones y estudios que profundizarán en los puntos del anterior listado. Así que ya sabes, estate atento a nuestra sección de Obra civil.

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