Récord y consolidación del lince ibérico en Extremadura

La población de lince ibérico en Extremadura alcanza un récord de 254 ejemplares en 2024, consolidando su recuperación.
Lince hembra liberada en los Montes de Toledo
Morgana, lincesa liberada en los Montes de Toledo que fue atropellada en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros en 2016. Fotografía de Julio Sánchez

La población de lince ibérico (Lynx pardinus) en Extremadura sigue creciendo y alcanza un nuevo récord con 254 ejemplares identificados en 2024, consolidando la recuperación de la especie en la región gracias al proyecto LIFE LynxConnect. Más de la mitad de estos linces se concentran en el valle del río Matachel, mientras que el resto se distribuye en Ortiga, Valdecigüeñas, Sorillo, Valdecañas, Ibores y Monfragüe.

El último censo oficial, realizado en 2024, contabiliza 2.401 linces ibéricos en la península ibérica, lo que supone un incremento del 19 % respecto al año anterior. De ellos, 2.047 ejemplares (el 85 %) viven en España y 354 (14,7 %) en Portugal. Castilla-La Mancha alberga 942 linces, Andalucía 836, Extremadura 254 y la Región de Murcia 15.

Uno de los indicadores más esperanzadores es el número de hembras reproductoras: Extremadura cuenta ya con 60, mientras que en el conjunto ibérico se han registrado 470, acercándose al objetivo de 750 hembras para que la especie pueda considerarse en un estado de conservación favorable. Durante 2024, nacieron 844 cachorros de lince ibérico, con una tasa de fecundidad de 1,8, y se identificaron 17 núcleos de reproducción en toda Iberia.

Desde que en 2002 la población de lince ibérico tocó fondo con menos de un centenar de ejemplares, la especie ha experimentado una recuperación sin precedentes gracias a los programas de conservación, reintroducción y mejora del hábitat impulsados por administraciones y organizaciones como LIFE LynxConnect. En la última década, la expansión territorial del lince se ha acelerado y la especie ya ocupa más de 400.000 hectáreas en la península.

Sin embargo, los atropellos continúan siendo la principal amenaza para el futuro del lince. En 2024 se registraron 214 muertes de linces ibéricos, de las cuales 162 (el 75 %) fueron provocadas por colisiones con vehículos. Las autoridades recuerdan que la reducción de la mortalidad en carreteras y la mejora de la conectividad entre territorios son clave para garantizar la supervivencia a largo plazo de esta especie emblemática.