Pese a que para el gran público las ciudades son entornos poco llamativos desde el punto de vista natural, cada vez se sabe más sobre el verdadero papel que la biodiversidad tiene en entornos urbanos. Hoy sabemos que hay ciudades en las que pueden verse cientos de aves, y que los servicios que presta el arbolado urbano y las diferentes especies de animales que pueblan estos entornos dominados por el ser humano, aportan beneficios a los seres humanos.
Más desconocida es la posible presencia de especies amenazadas en este tipo de entorno. Sin embargo, un número creciente de datos revela que, pese a parecernos contraintuitivo, cada vez se citan especies de plantas y animales en peligro, que de un modo u otro, aparecen en ciudades.
Si eres de escuchar podcast, aquí te dejo el reproductor del «¿Especies amenazadas viviendo en una ciudad?» programa 6 del podcast El Atlas de la biodiversidad, con Alvaro Luna.
Listen to «¿Especies amenazadas viviendo en ciudad? | El atlas de la biodiversidad #06» on Spreaker.Las dos especies de loros mejor conservados en ciudades
Un caso muy claro lo representan las dos especies de loros autóctonas de La Española (isla repartida entre República Dominicana y Haití). Tanto el perico de La Española como la cotorra de La Española atraviesan un momento delicado, especialmente esta última, lo que lleva, por ejemplo, a que sea prácticamente imposible encontrar esos enormes bandos de cientos de ejemplares en el bosque, de los que hablan los textos del pasado.
Curiosamente, esto contrasta con su masiva presencia en algunas de las grandes ciudades de República Dominicana, donde puedes encontrar ejemplares más fácilmente y en mayor cantidad que en las mejores zonas protegidas del país.
Un estudio realizado por la Estación Biológica de Doñana pudo demostrar este hecho, encontrando hasta 6 veces más pericos de La Española y 3 veces más cotorra de La española en ciudad que en los hábitats originarios de estas especies. La ciudad es un nuevo hábitat donde estas especies se desempeñan con éxito, y este hecho no debe ser desatendido de cara a su conservación.
Sin duda, las poblaciones de ciudad pueden ayudar a salvar estas especies, al menos numéricamente, pero no debe desatenderse la conservación de estos animales en los bosques, que son su hábitat originario. Ahí estas especies desempeñan funciones como la dispersión de semillas, y dado que no hay otros animales similares que puedan realizar esa función, de perderse los loros se alteraría la dinámica y estructura del bosque, con efectos negativos.






