Estamos acostumbrados a observar obras de ingeniería como diques, muros de contención, rompeolas y estructuras similares, para protegernos de las crecidas de marea, los grandes oleajes, los desbordamientos de ríos. Pero, ¿y si podemos ahorrarnos ese dinero de construcción? Además podríamos ahorrarnos ese daño visual que rompe el paisaje y contribuir positivamente en la biodiversidad. La solución está en los humedales.
Un estudio realizado por la Universidad de California en San Diego, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha analizado los daños ocasionados en las edificaciones de algunas zonas de EE. UU. , tras las tormentas tropicales, asociando el nivel de daños a la presencia o ausencia de humedales en dichas zonas. Los resultados mostraron que a mayor número de humedales, menores eran los daños en las edificaciones.
“Los humedales desempeñan un papel fundamental para ayudar a reducir el daño en las edificaciones por las tormentas. En las áreas costeras amenazadas por tormentas más potentes debido al cambio climático, es fundamental evitar una mayor destrucción de los humedales existentes”, dijo Richard Carson, profesor en el Departamento de Economía de la Universidad de California en San Diego y autor principal del estudio. Añadió que “El gobierno también debe buscar activamente restaurar los humedales que se han perdido”.
1,8 millones de dólares por kilómetro cuadrado de humedal
En el estudio se estimó que el valor económico de los humedales por la prestación de sus servicios ecosistémicos, en este caso, la protección frente a tormentas, era de 1,8 millones de dólares al año por kilómetro cuadrado. Para determinar este valor se tuvieron en cuenta los humedales de agua dulce y los salados, así como los boscosos y los de matorral. Tomaron datos de los daños, ocasionados por las tormentas y huracanes de los últimos 20 años, a nivel de condado y a nivel de vecindario. Se observó que todos los humedales contribuyen a la reducción del daño en las edificaciones, tras una tormenta.
Un ejemplo significativo es el del huracán Irma, que sacudió 19 zonas de Florida en 2017. Estas zonas habían perdido el 2,8% de sus humedales en los 10 años anteriores a la llegada del huracán. Esto supuso una pérdida en daños de 430 millones de dólares, en una sola tormenta.
Además de este servicio ecosistémico de protección frente a tormentas, los humedales nos ofrecen un valioso hábitat para la vida silvestre como las aves. También contribuyen en la filtración de la escorrentía industrial, agrícola y residencial. Otros estudios demuestran que, además, son grandes almacenes de CO2. Por ello, tenemos indudables motivos por los que preservar los humedales, entre ellos, el bolsillo.
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