Medias verdades: ¿15.000 L de agua para producir un kilogramo de ternera?

Los datos sobre la cantidad de litros de agua que debe gastarse para producir los diferentes alimentos que consumimos han protagonizado las infografías más recientes en medios de comunicación y redes sociales.
En estas imágenes se pone especial foco en la desorbitada cantidad de agua que se invierte en la producción cárnica. No obstante, ¿es la huella hídrica la mejor manera de medir el impacto ambiental de lo que consumimos?
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Imagen de montaña con cascada y ganado sobre un prado verde
Ganado sobre prado verde. Fuente: Unsplash.com.

Cuando uno se topa con una imagen en la que se muestran cuántos litros de agua son necesarios para la producción de un kilogramo de algún tipo de carne, vegetal o cereal, es difícil no pararse a reflexionar sobre ello. Sin embargo, antes de sacar conclusiones precipitadas, es importante saber de dónde salen estos datos. 

Los litros asociados a la producción del alimento que nos llegan a través de las infografías se calculan a partir de la huella hídrica, un indicador ambiental centrado en la cantidad de agua dulce total utilizada, asociado a la producción de un bien determinado. 

Así, este indicador nos permitiría mejorar nuestra gestión del agua, siendo conscientes de las necesidades de este recurso que tienen cada una de nuestras actividades esenciales. La huella hídrica agregada, que se muestra en las infografías, es la suma de tres tipos de huella: 

  • Huella verde: agua procedente directamente de la lluvia o nieve. 
  • Huella azul: agua procedente de fuentes naturales. 
  • Huella gris: agua contaminada en los procesos de producción. 

Teniendo en cuenta esta división, podemos identificar la media verdad de la que hablamos. Por ejemplo, la ganadería extensiva resultaría increíblemente perjudicada con este sistema de medición, puesto que, dependiendo de la localización del pasto, sobre él caerían litros y litros de agua que se adicionarían a la huella hídrica de la producción de esa carne. 

“En términos de uso de agua y de orientar la sostenibilidad del uso de agua, (la huella verde) no dice nada, es simplemente el agua que va caer, independientemente de que haya herbívoros o no los haya. Por ejemplo, la ganadería extensiva es a la que le sale una mayor huella hídrica agregada, porque tiene mayor huella verde, mientras que en el modelo intensivo o industrial, es mayoritariamente huella gris.”

Pablo Manzano

Investigador en la Universidad de Helsinki y Centro Vasco de Cambio Climático

Esto no quiere decir que esos datos deban ser desechados, sino que podrían ser más específicos, dando así una imagen real del panorama actual necesaria para, verdaderamente, transicionar hacia una gestión inteligente de los recursos hídricos. 

Si te interesa este tema, en el capítulo 38 del podcast Oikos hablamos con Pablo Manzano, explica más sobre por qué quizás la huella verde no sea el mejor indicador. Puedes escuchar el capítulo completo a continuación.

Escucha»Consumo de carne, ganadería y cambio climático, con Pablo Manzano | Oikos #38″ en Spreaker.