Biofília, la conexión innata del ser humano con la naturaleza

,

¿Alguna vez os habéis sentido superados por el estrés del día a día y sólo os ha relajado salir a la Naturaleza? Eso tiene una explicación, y te lo cuenta en este artículo Carmen López, psicóloga de Úbeda y dueña del centro de psicología Gaia, que con ese nombre, algo de esto tiene que saber 😉

Te dejamos con lo que nos comenta Carmen, esperamos que os resulte interesante.

Respirar el aire fresco, oler las fragancias del campo, escuchar los sonidos de los pájaros, el agua corriendo, tocar la corteza de un árbol, la tierra, las plantas… nos lleva al momento presente a través de nuestros sentidos.

En este presente no hay preocupaciones, esperanzas, expectativas, miedos o amenazas. Sólo hay sensaciones y estímulos que las provocan.

A esta conexión con la naturaleza se le ha llamado biofilia, es un concepto que definió Edward Osborne Wilson como la tendencia innata para focalizarnos en la vida y sus procesos.

Desde nuestra infancia nos concentramos en nosotros mismos y en otros organismos, aprendemos a diferenciar lo inanimado de lo vivo, apreciamos la novedad y la diversidad.

¿Habéis observado el efecto de la Naturaleza en los niños? Los niños en la Naturaleza encuentran retos para saciar sus ganas de aprender, pueden utilizar todos sus sentidos, descubrir cosas nuevas, crear historias y ser realmente ellos.

Curiosamente si recordamos momentos de nuestra infancia en los que hemos sido más felices, esta conexión o biofilia, nos graba recuerdos de Naturaleza y contacto con animales.

Estamos diseñados para necesitar la Naturaleza, nos gustan las especies diferentes a la nuestra y contemplar paisajes naturales. No nos va muy bien cuando nos falta ese tipo de experiencia.

Según Diane E. Levin, autora del libro ¿Infancia con control remoto?, los niños en especial los más pequeños, como más aprenden es tocando, manipulando, controlando, haciendo, palpando.

A esta autora le preocupa que estemos produciendo un mundo de personas desconectadas de la naturaleza y la vida, esto va a tener un impacto muy profundo en lo que somos y en qué nos convertimos. Y ya se está hablando del trastorno por déficit de naturaleza.

En 1966 un hombre, Felix Rodríguez de la Fuente “el amigo de los animales” comienza a realizar la divulgación de la Naturaleza en programas que seguirán muchos niños y adultos del país. Contagia con su pasión, el amor a la Naturaleza y en 1973 emite la serie “El Hombre y la Tierra”, con el objetivo de dar a conocer la naturaleza y concienciar para su protección y conservación.

Este proyecto, dio como resultado generaciones de niños que crecerían más conectados con la naturaleza, y por tanto, lo que amamos, lo protegemos. Y a la vez nos proporciona una estrategia para “huir” del estrés del día a día.

Queda por ver en las siguientes generaciones como afecta o está afectando a la salud mental y física este “déficit de naturaleza” y cómo podrán gestionar el estrés del día a día que nos generan las grandes urbes, los horarios ajustados, estrés laboral, etc…